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jueves, 3 de febrero de 2022

BUEN CIUDADANO



«Creo que solo estamos retrasando lo que será inevitable que suceda. Inevitable es que tengamos que enfrentar nuestra mayor búsqueda en esta vida, que es la de elevar nuestra conciencia y nuestra vibración y conocernos a nosotros mismos, y ser la mejor versión posible de nosotros, y yo resueno totalmente con esto. Siento que este es el punto central, el de cómo puedes estar realmente en esa vibración, cómo puedes vivir la vida que te permitirá ser abuntante en todas estas cosas maravillosas».

Novak Djokovic





Cuando alguna figura de pretendida autoridad se dirige a mí, y utiliza el vocativo «¡caballero!», automáticamente —como el perro de Paulov— responde todo mi organismo a cierto reflejo condicionado de huir o afrontar el peligro, y sé con certeza que la plática que me espera sugerirá una restricción de mis derechos, mi libertad y mi salud. Da igual que sea la cajera de un supermercado, un vigilante o un agente de policía y, aunque no me dijeran más que «caballero» sería suficiente. La asociación de ideas ya se ha fijado y con esa interrupción intempestiva entiendo que se me va a ordenar dejar de triscar por el prado y volver al redil. Obedecer es bueno, reflexionar es malo ¿no? ¡Tururú!



Mientras que en pleno confinamiento paseábamos por el barrio y por el campo con más frecuencia que nunca, los supuestos «buenos ciudadanos» permanecían encerrados a cal y canto. Todas a una, las televisiones de las farmacéuticas les habían asegurado que eso era lo correcto. Salían solo a comprar víveres o tabaco  (o a trabajar, claro). Personalmente expresé y practiqué mi disenso. Aislarse de los afines o de la naturaleza es lo último que ha de hacerse en una crisis política de este tipo. Hacen falta el sol y el aire, que aportan vida, y necesitamos a nuestros conocidos y amigos, que dan ánimos al tiempo que refuerzan nuestra resistencia comunitaria ante los medios de las grandes multinacionales.
Recuerdo pasear con plena libertad y observar en las ventanas los espeluznantes rótulos con nubecitas y arcoiris pintados por los niños: «Yo me quedo en casa». Según algunos análisis los decesos directamente vinculados a los arrestos domiciliarios, sin estar relacionados con más virus que el del miedo, superaron en cinco veces a los fallecimientos catalogados como COVID. Suicidios, alcoholismo, drogadicción y malos tratos, u otras situaciones que ya son difícilmente asumibles mientras existe una escapatoria, se tornaron un infierno en la tierra en un contexto de reclusión forzada. Meses después felicité a mis alumnos ya que, ni durante el sitio de Numancia, ni en los avatares de las  guerras que España ha padecido a lo largo de los siglos, los adolescentes se habían visto obligados a soportar a sus progenitores por tiempo tan prolongado y sin un respiro, ni sus padres a ellos, en una convivencia de ratonera.
Es fácil para un político, desde su mansión con porche y piscina, ordenar que «sus súbditos» se recluyan pero la experiencia es muy distinta para matrimonios con hijos en diminutos pisos de barriadas obreras o para personas solas en cubículos por los que jamás penetra un rayo de sol.



La docilidad de la ciudadanía ante tan colosal atentado me resultó pasmosa. Miedo a la policía, a las multas, a una enfermedad catódicamente retransmitida, sumisión absoluta, rendición incondicional; ni una resistencia, ningún valladar, colaboracionismo y exaltación de la cobardía. Todos los gobiernos de España que he conocido se han dedicado con ahínco a depauperar el nivel cultural de la población y la consecuencia es palpable. Pocos conocen sus derechos y el sentido de vivir en libertad. Quedó patente que quien no ha ejercido su soberanía individual a diario padece una hipertrofia limitante e incurable. Los cautivos condicionados besaron la bota de sus captores.



No se puede ser tan pasivo ni delegar permanentemente en otros la solución de problemas que nos atañen directamente. Cada cual debe hacerlo por sí mismo porque esperar que los demás nos saquen las castañas del fuego es una estrategia que arroja siempre pésimos resultados.


No se trata de contemplar inerme las nuevas tropelías con que los infames nos castigan sino de reaccionar como ciudadanos responsables y cabales, y no dejar impune ni una sola agresión, venga de donde venga. Que los sindicatos se han rendido... juntémonos en nuevas hermandades para defender nuestros derechos. Que los partidos han escarnecido la razón y la justicia... cambiemos el sistema de raíz. Con una masa crítica es perfectamente posible. En eso se basa el avance de la sociedad, no en confiar en etiquetas progresistas o liberales vacías. Cuando los pucherazos electorales se han consolidado internacionalmente y el uso del Big Data cuestiona los fundamentos de las democracias liberales, unas elecciones autonómicas o nacionales no son sino una mera coartada para que los políticos que han violado la Ley sigan impunes y continúen disfrutando de sus privilegios como casta aforada, a cuyos desmanes el sistema actual es incapaz de poner coto.


No estamos hablando de hipótesis ni de intenciones a muy largo plazo. La crisis moral posée características históricas y las instituciones han naufragado miserablemente.


A mi parecer, el tiempo de las manifestaciones y las pancartas se ha excedido. No me hallarán cantando canciones de Joan Baez con balido bovino mientras los malhechores atentan contra la salud y la vida de todos. Se conoce perfectamente en qué bando está cada cual y ante las dimensiones de la catástrofe el pueblo ha de ser inflexible. Hay muchos indicios de una retirada estratégica de las fuerzas globalistas. Pretenderán reagruparse y volver a las andadas como si nada hubiera ocurrido pero esto no va a suceder.


No es mejor ciudadano quien exhibe su docilidad en detrimento de sus derechos ni quien publica su pánico hacia la vida, su terror a la Libertad. Pese a que el Tribunal Constitucional determinó que los dos primeros estados de alarma fueron un disparate y todos los dictados coercitivos, cierre de negocios, mascarillas en interiores y exteriores, toques de queda y arrestos domiciliarios nulos de pleno derecho, el 24 de diciembre del 21, Sánchez decidió, aconsejado por la hez golpista, reincidente en su quebrantamiento de la Ley, con toda su chulería y sin estado de alarma ni gaitas cometer de modo artero una vez mas un frontal ataque a la democracia y a los derechos y libertades consagrados en el título primero, imponiendo el uso criminal, pernicioso y a menudo fatal de mascarillas en todo ámbito y circunstancia.
Los que cumplimos a rajatabla con la Constitución y las normas del Estado de Derecho ejerciendo al máximo nuestros derechos y libertades civiles cuando el gobierno y las taifas se las saltaban en los ilegales estados de alarma, también lo hemos hecho ahora, ante esta nueva provocación. No vamos a permitir que granujas de medio pelo, sin conciencia ni reparos morales, crean que todo el monte es orégano y que pueden hacer de su capa un sayo. La correlación de prebendados del Constitucional ha sido modificada ya para intentar que nadie ponga de nuevo límite a sus arbitrariedades, lo que no ha de impedir que, frente a la iniquidad y a la depravación de los políticos, algunos continuemos alzándonos, y téngase en cuenta que la proporción de fuerzas está cambiando con gran rapidez, conforme los que han sido engañados y envenenados van despabilando.


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N B

Windy weather

Quiero agradecer las numerosas muestras de cariño y apoyo recibidas. Vienen de amigos que aprecio mucho por lo que adquieren un especial significado para mí y me sirven de estímulo. David, que resiste como una roca en un mar de indignidad; Dioni, que une a la comprensión y a la templanza su mala leche en sus jocosas historietas; Jorge, escultor profesional de enorme talla, destacado alumni, amable y cercano; Juanjo, cordial y entrañable; Juan, un artista de los pies a la cabeza, cálido y sensible; Manuel, único apoyo en la taifa de Castilla Septentrional; Marino, alumni y genio manchego; Michelángelo, cuya compañía ciclista se me hizo muy corta, con nuestra visión optimista hubiéramos desmantelado la ñoñez de cualquier centro de trabajo; Raúl, cuya valoración positiva me ha dado fuerzas; Trini, mi amor, y Víctor, inspirado dramaturgo de quien admiro su indeleble sonrisa, os mando un abrazo. Lo importante es la actitud y plantar cara a las situaciones con ánimo, gallardía y cachondeo. Los globalistas no tienen media hostia y lo estamos demostrando.
Alguien tiene que decir lo que muchos pensamos y abandonar el discurso derrotista, por desgracia demasiado frecuente, y aquí seguiré, aupado por el afecto y la solidaridad de quien me quiera oír.

 

 


 

viernes, 15 de octubre de 2021

SUUM CUIQUE TRIBUERE



Honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere. Estos preceptos latinos fueron recogidos por Ulpiano en el siglo II. La justicia es la voluntad de atribuir a cada cual su derecho y sus reglas se resumen en «vivir honestamente, no ocasionar daño a otros y dar a cada uno lo suyo». 
 

Lejanos se vislumbran los tiempos en que la razón sensible y la sensatez inteligente eran valoradas cotidianamente como una referencia de conducta y, sin embargo, abandonadas fueron hace tan solo diecinueve meses. Un golpe de Estado a nivel planetario tomó carta de naturaleza y los representantes del pueblo se volvieron contra él en esta Tercera Guerra Mundial, que no es otra que la emprendida por los gobernantes contra la humanidad. Las bajas han sido cuantiosas, empezando por las psíquicas, y los primeros en ser exterminados han sido los más débiles. Si el controvertido SIDA atacó a negros, yonquis, homosexuales y promiscuos, la COVID (léase vacunas de la gripe y demás medidas posteriores de exterminio) se ha cebado con los «excedentes lagardianos», la población superflua según el criterio de las castas en el poder.
A los que conozcan el contenido del libro de John Perkins Confesiones de un sicario económico no les extrañará que los métodos usualmente empleados para conquistar naciones de modo subrepticio hayan sido aplicados en este golpe de mano a nivel planetario. Un enviado de las élites económicas inicia conversaciones con el presidente del gobierno de un país. Le explica que si no firma ciertos contratos que suponen un expolio de los recursos naturales en favor de multinacionales extranjeras, su vida y la de sus allegados corre peligro. Si accede, una inmensa cantidad de dinero será depositada en la cuenta de un paraíso fiscal. No tiene alternativa. De oponerse, toda la mafia mediática internacional recibirá la orden de atacar su gestión y pondrán a su país en el punto de mira, calificándolo de antidemocrático y transgresor de la legislación internacional. Si el líder opta por reforzar el sistema de seguridad propio y el de su familia, evitando atentados, envenenamientos y accidentes, la campaña mediática se desatará despiadada y la opinión pública occidental pronto se volverá en su contra, mientras que a nivel interno la instrumentalizada oposición política comenzará sus reivindicaciones. Si todo falla, un contingente de mercenarios será enviado y la primera fase de una guerra a control remoto será iniciada. Se buscará una alianza internacional y la prensa fabricará noticias, por inverosímiles que puedan parecer, sobre ataques a la propia población, uso de armas químicas, lanzamientos de proyectiles contra aeronaves que cruzan el espacio aereo u operaciones de falsa bandera de la mas diversa índole. Esto ha sucedido una y otra vez. Son procedimientos mafiosos de imponer la mentira y de iniciar cruzadas apoyadas por los bobos o los vendidos.
 
¿Ha ocurrido de nuevo? A juzgar por las asombrosas medidas contra la salud y el apoyo dado a las desquiciadas versiones salidas de la corrupta OMS, no puede descartarse en absoluto. Quizá no haya hecho falta enviar heraldos. Los líderes han sido reunidos en conciliábulos al quite de pretextos sanitarios o económicos. Ahora ya las cartas están sobre la mesa. La suerte está echada. La mitad de los territorios se encuentran bajo el yugo globalista, a expensas de nuevas decisiones desde el núcleo. La otra mitad no ha sido considerada de interés o puede que sus dirigentes hayan decidido jugarse la vida por valores más preciados. Entretanto, la élite está siempre a un paso de ser descubierta. Sus numerosos errores han puesto a la luz sus carencias. Sus venenos inyectables, por poner un ejemplo, han causado muchas más víctimas y mucho antes de lo que tenían pensado. Las medidas draconianas de represión y control en campañas desarrolladas durante los meses fríos, no están dando los resultados buscados. El frente divergente, unido en su heterogeneidad interna por la defensa antiglobalista, había sido infravalorado pero se muestra cada vez más activo y eficaz. La escalada de acciones conducirá a nuevos niveles de seria conflagración.
 

No debemos dejar que esta oportunidad pase. El globalismo está a punto de iniciar nuevos frentes mediáticos para producir una desviación masiva de la atención que pueda recaer sobre sus batallas perdidas. Hay noticias de que Gran Bretaña, Noruega, Suecia, Dinamarca, Polonia, Hungría, Bielorrusia, Brasil, Paraguay y la mitad de los Estados Unidos ya no se alinean con el globalismo plandémico. Portugal y España siguen un melífluo discurrir mientras que las atrocidades cometidas en Islandia, Canadá, Nueva Zelanda y Australia están desencadenando un contrataque feroz por parte de las fuerzas democráticas.Las próximas semanas serán cruciales. El número de muertes por los venenos está alcanzando proporciones escandalosas imposibles de ocultar. Si en el momento presente la propaganda globalista corre un tupido velo de inflación, desabastecimientos, apagones, catástrofes «naturales» y nuevas variantes del quimérico virus, no habremos consolidado la victoria en esta batalla. 
 

Cumple aprovechar la circunstancia actual para elucidar el éxito completo mediante una acción intensiva en los medios de resistentes al complot señalando a los culpables y sus crímenes, informando de nuevos juicios y condenas, difundiendo las noticias de fallecidos y damnificados en su justa proporción, haciendo el periodismo de guerrilla que vuelva ostensible en su cruda dimensión la realidad que la prensa mercenaria oculta.
El combate es duro. La victoria es nuestra. ¡Ánimo compañeros!
Por la claridad, por la paz, por la dignidad.
 

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Juan Montero. 2013. Zeus de Otricoli. Versión. En https://juanmontero.com/bric/

Gustave Doré en http://www.centerblog.net/musique/8949-270129-gustave-dore- 
 
Phil May. Hi! Can you spare a copper? de
https://illustrationchronicles.com/Phil-May-and-the-Birth-of-the-Modern-Cartoon 
 
Juan Montero. Ca. 2018. Amor y luz. De la serie Blessings (Bendiciones). 

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿ A quién votar en las elecciones del 20 N 2011 ?

La jornada de reflexión que en España precede a la de votación ha sido impunemente incumplida en numerosas ocasiones. Adolfo Suárez fue uno de los primeros al utilizar la televisión pública para pedir el voto a su partido durante el día previo a las votaciones. De Lege ferenda ya se juzga la inutilidad de este día en el que se intenta que la política no sea visible, máxime existiendo fuentes de información transnacionales que pueden ser consultadas sin mayor complicación.

Las últimas 48 horas de campaña han sido protagonizadas por varios hashtags y entre ellos #cambialeslacara , propuesta cuyo fundamento se explica en este video en el que se propone votar útil votando a un inútil mediante el uso de una tabla en la que se puede consultar qué partido político supone un riesgo real para que PP y PSOE pierdan un escaño en cada circunscripción.
Hay que felicitar a los autores de todo este material por aportar algo de interés a este proceso electoral.
Particularmente pienso votar según esta tabla





ya que al Partido Pirata sólo se le ha permitido presentarse en Barcelona, Girona, Huesca, Lleida, Navarra, Tarragona y Teruel (según el BOE) y Castellón (tras recurso).

jueves, 18 de diciembre de 2008

Contra la DGT

Establecer los límites a las ansias del Estado por "proteger" a los ciudadanos ha sido algo de lo que tradicionalmente se han ocupado disciplinas como la sociología política o la economía política. Recuerdo que en el Wonnacott o el Samuelson se explicaba a los estudiantes de derecho hasta qué punto un Estado podía estar legitimado para inspecccionar si los suelos de las vaquerías eran resbaladizos o asuntos similares. Tradicionalmente se entiende que las cuestiones de orden privado que conciernen a los ciudadanos adultos no deben ser objeto de control público.

En España no existe una clara conciencia de lo que supone la intervención de las fuerzas policiales en la dicotomía seguridad - libertad. El Estado existe como instrumento del contrato social supuestamente establecido por los ciudadanos para sacrificar ciertos valores en función de la protección de otros. Las fuerzas policiales, los ejércitos y los representantes políticos deben siempre proteger los valores superiores del ordenamiento jurídico entre los que no figuran el descenso en el número de fallecidos por accidentes de tráfico rodado sino, tal y como establece el artículo 1 de la Constitución española: La libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político.

Siendo así no se entiende cómo se puede permanecer indiferente ante el continuo bombardeo propagandístico de la DGT y sus incesantes, irrespetuosas, a menudo contraproducentes y multimillonarias campañas que no sirven de nada si se toma como premisa que la sociedad española es inculta, insensata y desinformada.

No argumentaré aquí que el Director General de la DGT ha sido sorprendido infringiendo las normas que defiende.



Ni argumentaré en este artículo que los militares no deben vigilar cómo conducen o se conducen los ciudadanos civiles pero sí quiero establecer ciertos puntos:

1. La DGT es una institución obsoleta con origen en la dictadura. En la administración no hay jefes sino servidores públicos, de unos términos a otros media un abismo.

2. El interés de los políticos no parece radicar en la mejora de la comunicación vial entre los núcleos de población sino en la consecución de ventajas electorales a corto plazo mediante la exhibición de cifras que demuestren reducción de accidentes

3. Nada se puede hacer con campañas que llamen inculta, insensata y necia a la población puesto que si la ciudadanía es así ello se debe tanto a su idiosincrasia como a la frivolidad del sistema educativo y al gran interés de todos los representantes políticos por deteriorarlo

4. Si los recursos económicos de las multimillonarias campañas de la DGT se dedicaran a mejorar la educación general, no específicamente la vial, a mejorar el estado y el mantenimiento de las carreteras, a introducir elementos pasivos e investigación en seguridad de tráfico rodado, a actualizar el parque automovilístico, a reconducir el tráfico de mercancías hacia la red ferroviaria y al transporte marítimo otro gallo nos cantara

5. Si se prohibiera la circulación de camiones sobre todo fuera de autovías los fines de semana se eliminaría un grave factor de riesgo en la conducción

6. Las señales de limitación de velocidad deben adaptarse a las características reales de las carreteras y del tráfico, informatizándose y haciéndose variables

7. Los obstáculos a la fluidez del tráfico en autovías deben desaparecer. Hace un par de años en un trayecto medio de 700 Km podía leerse 17 veces el número de fallecidos en las mismas fechas el año anterior pero en los paneles informativos no se informaba en absoluto de las condiciones y características del tráfico.
El tramo de la A4 a su paso por Despeñaperros debe ser reformado urgentemente.
La autovía Granada - Motril debe acabarse con rapidez

8. Las mejores carreteras no deben ser para el que tenga dinero para pagarlas. Los peajes deben suprimirse. Recuérdese que en la Constitución se define a España como un Estado "social" y democrático de derecho. Las solicitudes de nuevos peajes deben denegarse

9. Hay que mejorar las áreas de descanso. Haciendo más atractivas las paradas en áreas de descanso públicas con servicios pulcros y zonas verdes al estilo de las francesas.
y sobre todo

10. Hay que desterrar la idea de que por ser más y mejor vigilados el sacrificio de la libertad y la privacidad merecerán la pena. Más libertad, menos vigilancia y todo el esfuerzo para mejorar el buen sentido de la población desde la infancia, predicando con el ejemplo.
Supresión de la DGT y sus "jefaturas".